De acuerdo con los servicios sanitarios y de emergencia, el proyectil impactó directamente en el inmueble religioso, que sufrió severos daños estructurales, alcanzando incluso el refugio municipal. La explosión provocó el colapso parcial del edificio y afectó viviendas cercanas, dejando una escena de destrucción con escombros y estructuras gravemente dañadas.
Además de las víctimas mortales, más de 40 personas resultaron heridas, dos de ellas en estado crítico. Equipos de rescate continuaban trabajando entre los restos del edificio hasta entrada la noche, en la búsqueda de al menos dos personas reportadas como desaparecidas.
El ataque ocurre en medio de una escalada bélica entre ambos países y en un contexto de alta tensión tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jameneí, hecho que ha intensificado el conflicto y las acciones militares en la región.
Autoridades israelíes calificaron el hecho como uno de los episodios más graves desde el inicio de las hostilidades recientes, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el aumento de la violencia y el riesgo de una expansión del conflicto en Medio Oriente.

